Historia del Perfume

Los perfumes son mezclas de sustancias odoríficas de origen natural (aceites esenciales) o sintéticos (productos orgánicos), a fin de lograr una composición estética capaz de impresionar a nuestro olfato, transformando en placer el acto de respirar. Los aceites esenciales de origen natural a su vez pueden proceder del reino animal, como el almizcle (cabra), el castóreo (castor), la civeta (gato) y el ámbar (esperma de ballena). Hay una gran variedad de esencias de origen vegetal y se encuentran en diversas partes de la planta: flores, frutos, semillas, raíz…

Las esencias de origen sintético suelen ser productos orgánicos tales como hidrocarburos, alcoholes, aldehídos, cetonas, ésteres alifáticos y aromáticos.

El nombre de perfume proviene del latín “per”, por y “fumare”, producir humo, haciendo referencia a la sustancia aromática que desprendía un humo fragante al ser quemado. En la actualidad, la palabra se refiere al líquido aromático que se usa para desprender olores agradables.

El interés por los aromas ha existido desde hace muchos años. Ya nuestros antepasados más lejanos ofrecían a sus dioses fragancias obtenidas a base de humo de incienso, mirra y otras resinas o maderas. Creían que de esta forma podían comunicarse con sus dioses a través del humo de los aromas.

Las civilizaciones antiguas, egipcios, romanos, judíos, el pueblo asirio y chinos, se deleitaban con los perfumes de muchas formas diferentes, cada cultura los utilizaba con fines propios.

La egipcia fue la primera cultura en usar fragancias. Los egipcios se aplicaban pomadas en el pelo donde estos pesados aceites se difumaban muy lentamente, manteniendo perfumado al individuo por un aura de larga duración. La hermosa Cleopatra utilizó hierbas y flores para darle esencia a sus baños. Los perfumes, además de usarse en las ceremonias religiosas, se usaban para momificar cadáveres de monarcas o a sus familiares (usaban mirra). En la tumba de Tutankamón que fue descubierta en 1922, entre otros objetos preciosos se encontraba un recipiente con pomadas aromáticas que aún conservaban su fragancia.

Los griegos que vivieron en el siglo VI a. C. usaban habitualmente los perfumes después del baño en termas públicas. Solían untar a cada parte del cuerpo un aroma diferente. Ninguna fiesta familiar podía celebrarse sin “el rito de ungir”, el cual consistía en ungir los cuerpos con aromas para purificarlos.

Los romanos, que al principio de su historia fueron un pueblo de sencillos soldados, adoptaron de los griegos la costumbre del uso de los perfumes. Perfumaban todo lo que estaba al alcance de sus manos; había fuentes donde brotaba agua perfumada, metían en sus camas pétalos de rosas, aplicaban perfumes de diferentes aromas a cada parte del cuerpo, ponían perfume a sus ropas, muebles e incluso a sus animales de compañía.

El mundo de la perfumería fue revolucionada por el descubrimiento de la destilación de alcohol hecha por alquimistas árabes. Además los árabes fueron unos verdaderos expertos en el uso de las especias. El Corán exalta todos los aromas y propone su uso no sólo en las ceremonias religiosas, sino también para el propio placer de perfumarse. Con la desaparición del imperio romano y la expansión del cristianismo que prohibió el uso de perfume por su función sensual, en Europa desapareció el conocimiento del perfume reapareciendo con la llegada de las Cruzadas a Tierra Santa durante los siglos XI-XII.

En Medio Oriente las sustancias aromáticas elaboradas a base de extractos naturales eran un símbolo de lujo y del prestigio entre las clases sociales más favorecidas. Estas sustancias eran muy costosas, por ejemplo el ámbar tenía el mismo valor que el oro o los esclavos. El perfume obtenido por medio del humo del incienso, de la mirra o de otras resinas o maderas, se ofrecían a los reyes. En el año 800 a.C. la reina Saba regaló perfumes al rey Salomón. Las recetas para elaborar las fragancias se encuentran incluso en la Biblia y el Talmud.

Los chinos solían meter entre sus sábanas unos pequeños sacos rellenos con materiales aromáticos secos, en sus domicilios quemaban el incienso y se bañaban en aguas perfumadas. También existía una curiosa costumbre de repartir entre los participantes de las fiestas nocturnas un trozo de papel calado con aroma de jazmín, el cual tenía que disimular el aroma ocasionado por el abuso del alcohol.

El perfume de base alcohólica y aceites esenciales, tal como está conocido hoy día, surgió a fines del siglo XVI. Fue famosa el “agua de la Reina de Hungría”, Según las creencias populares la receta para elaborar este perfume fue regalada a la reina por un monje.

En el Renacimiento, el avance de la química permitió perfeccionar las técnicas de destilación y extracción para mejorar la calidad de los aceites esenciales. Muy pronto Italia se transformó en la capital de la perfumería, donde los perfumistas tuvieron que buscar los ingredientes naturales de sus perfumes por las distintas zonas de la tierra. Las plantas más ricas fueron descubiertas en la región de Grasses en Provenza. La ciudad pronto se convirtió en el centro de donde provenían las materias primas para elaborar perfumes.

Sin duda el progreso más importante de la industria perfumista tuvo lugar en París a finales del siglo XIX mediante la producción de sustancias aromáticas por medio de síntesis química, llevando el perfume a su punto más álgido de la historia siendo en la actualidad una forma de expresar nuestra personalidad, nuestros sentidos y nuestras costumbres.

Tipos de perfumes

Aunque a un nivel más o menos general ciertamente se pueda desconocer, existían diversos tipos de perfumes dependiendo en cierta manera de su intensidad, de sus materias primas y de la concentración de la esencia que le otorgaría su aroma característico.

Los tipos de perfumes que nos podemos encontrar son:

  • Perfume: contiene 40% de aceites esenciales y la esencia es muy duradera. Sin embargo, una vez abierta la vida de ésta es solamente de seis a nueve meses. Por esta razón los perfumes están disponibles en tamaños muy pequeños (7,5 ml ó 15 ml)
  • Eau de Perfumes 22% a 28% de aceites esenciales. Pensada como más cara que otras fragancias, es la mejor forma de fragancia ya que es más dura, pero no tan fuerte como el perfume. La duración es de más de un año.
  • Eau de Toilette es el tipo de fragancia más popular hoy. El precio es razonable, los aceites esenciales son entre 15% y 20%, y la botella cuando se abre dura unos dos años.
  • Eau de Cologne contiene 8% a 12% de aceite esenciales. Tiene una duración de vida por más de dos años. Cuando se usa, la colonia necesita ser refrescada durante el día o la noche para mantener la esencia.
  • Colonias ligeras y Atomizadores de Cuerpo es más popular con los adultos jóvenes. Contienen
    menos de un 5% de aceites esenciales y dejan una esencia ligera en la piel. Los precios son bajos mientras que la cantidades son altas. Esta son excelentes para el uso después del baño o la ducha. Una vez abierta dura de 2 a 4 años.

Elaboración de perfumes

Ante todo el perfume es una mezcla de sustancias con olores, más o menos complejos, más o menos armonioso… Su base casi siempre es el alcohol etílico acompañado de aceites y esencias aromáticas de origen vegetal, animal o sintético y de productos químicos para estabilizar la mezcla o darle más fuerza.

Un perfume está constituido principalmente por una mezcla de sustancias odoríferas que genéricamente denominamos esencias, y disolventes. Ningún perfume tiene menos de 20 a 30 componentes. Algunos perfumes contienen más de 100 esencias diferentes. Un perfumista debe tener más de mil de estos productos cuando tenga que crear un perfume, de los cuáles deberá hacer una selección adecuada. Los disolventes más empleados son el alcohol etílico y el agua. La presentación más común de las esencias para perfumería hoy día es en forma de solución oleosa y el disolvente siempre presente es el alcohol etílico.

Al aplicarse el perfume sobre la piel, el calor del cuerpo evapora el alcohol rápidamente dejando las sustancias aromáticas, que se disipan gradualmente, en función de las volatilidades relativas de cada una de ellas, durante varias horas.

Fijadores de aceites esenciales

Los fijadores de esencias son sustancias que añadidas a los perfumes permiten que éste tarde mucho más tiempo en volatilizarse y por tanto resulte más duraderos.

Generalmente son sustancias de alto punto de ebullición y que establece con las moléculas responsables del olor y con la piel y/o la ropa fuertes interacciones moleculares; ello hace que las sustancias odoríficas quedan retenidas mucho más tiempo. Las sustancias fijadoras pueden ser naturales o sintéticas.

Los fijadores naturales son algunas sustancias, de altos puntos de ebullición (285 a 290ºC), que conseguimos aislar de flores y de otras partes de algunas plantas y de ciertos animales. Desde un punto de vista químico se tratan de aceites que además de tener propiedades fijadoras de aromas también se caracterizan por su olor. Podemos citar como ejemplos de fijadores naturales la salvia, el pachuli, el onís y el sándalo.

Los fijadores sintéticos se obtienen en el laboratorio y suelen ser en la mayoría de los casos ésteres de alto punto de ebullición. Algunos de ellos son sustancias inodoras como el diacetato de glicerillo (p.e. 259ºC), ftalato de etilo (p.e. 295ºC), benzoato de bencilo (p.e.
323ºC). Sin embargo también los hay con olor definido, como son los casos de los siguientes ésteres: benzoato de amilo – cetona de almizcle; ésteres de alcohol cinámico –indol; ésteres del ácido cinámico – vainillina; acetofenona.

Obtención de esencias y fragancias

Materias primas

Las materias primas empleadas para obtener esencias pueden ser bien productos naturales vegetales, animales o minerales, o bien productos sintéticos( que no son objeto de este estudio).

Productos naturales vegetales.

Flores (rosa, jazmín, clavel, jacinto, flor de azahar, narciso, nardo, violeta)

Plantas aromáticas (lavanda, melisa, salvia, romero, cantueso, espliego, tomillo, mejorana, bergamota)

Agrios (naranja -dulce o amarga-, limón, mandarina, pomelo,

Algas y líquenes (musgos y algas marinas) Especias (vainilla, cardamomo, cilantro, clavo) Granos y semillas (anís, eneldo, alcaravea)

Cortezas y raíces (canela, jengibre, vetiver, angélica, cálamo) Bálsamos y resinas (estoraque, incienso, mirra, galbano) Maderas (abedul, cedro, ciprés, pino, sándalo, laurel, pachulí) Y otros aromas (tabaco, manzanilla, verbena, artemisa)

Productos naturales animales.

Sirven como fijadores de los vegetales, confiriéndoles persistencia y se les atribuye capacidad de atracción sexual (almizcle, cachalote, castóreo, y también resinas, como el ámbar). (Es necesario mantener un nivel de evaporación igual para todos los elementos que componen el perfume).

Productos minerales.

Son principalmente el petróleo y el sulfuro de hidrógeno.

Técnicas de obtención de esencias

Una vez dispongamos de estas materias primas se someten a alguno de los siguientes PROCEDIMIENTOS para obtener de ellas las sustancias odoríficas.

Destilación

Arrastre por corriente de vapor de agua. De esta forma se obtienen las esencias o aceites esenciales. Pero como el calor destruye los componentes termolábiles, el aceite obtenido no tiene el mismo olor que la planta fresca. Por este método se obtienen las esencias de lavanda, romero, tomillo…

Prensado

La presión o prensado de corteza de frutos cítricos produce también esencias o aceites esenciales. En este caso se opera en frío y, por lo tanto, no hay destrucción de componentes termolábiles. En consecuencia, la esencia huele como el fruto fresco. De esta forma se aíslan aceites de limón y naranja que contienen hasta un 90% de d-limoneno.

Exudación

Se practica haciendo incisiones en plantas, lo cual proporciona materias complejas como gomas, resinas y bálsamos. Algunas de estas sustancias actúan posteriormente en los perfumes como fijadores de aromas.

Maceración

El vegetal se sumerge en aceite o grasa a temperatura de 60 ó 70 grados. El calor rompe las células vegetales y los aceites esenciales son absorbidos por la grasa. Los restos sólidos se separan y el proceso se repite hasta que la grasa esté saturada de aceites esenciales. Luego éstos se extraen por medio de disolventes. También se realizan maceraciones en frío.

Extracción

Con disolventes fijos o volátiles. Este método se emplea con plantas muy delicadas, cuyo perfume se destruiría con la destilación. Es una técnica que se realiza en frío por lo que no hay problemas de destrucción de algunos componentes aromáticos por el calor. En la actualidad es el método más empleado en la industria y resulta rentable al ser posible la recuperación de los disolventes. Entre los disolventes más empleados se encuentran el éter de petróleo seguido del benceno.

Enfleurage

Técnica de origen francés. Se utiliza con el jazmín y el nardo. Los pétalos de las flores se depositan sobre una capa de grasa (concreto) y a las 24 horas, los aceites se separan de la grasa con alcohol (absoluto).